17 November 2010

Ida y vuelta



Ida y Vuelta
por Marilí Carballude

La  tinta ya estaba difusa, solo pudo leer el mes porque del año no había rastro alguno. Sin embargo, supo notar con facilidad que en aquel instante había sido feliz, sentada sobre un caballo cuyas patas eran más grandes que su estatura. De pronto, una brisa veraniega se interpuso en sus pensamientos; inundó el dormitorio que, de por sí, poco se relacionaba con el sol y el calor. “Febrero 1995, vacaciones en la costa”. No pudo evitar sonreír. Pensó: “¿qué habrá sido de la vida de Juan y Anna? Se peleaban constantemente pero sus discusiones eran tan particulares que divertían a todos; cuando tomaban conciencia de que habían transmitido alegría al grupo, se olvidaban del problema y se daban un beso.” Del resto de las personas ni tenía noticias. Seguramente todos ya estarían casados, comprometidos, con hijos o al menos, con mascota. Tomó otra al azar: “Navidad en casa de los abuelos”. Los bordes habían tomado un color amarillento. No era necesario tomar una lupa para distinguir su pequeña cara rebosante de alegría. Sobre la mesa del living se podían ver restos de comida, copas, botellas (casi todas vacías) y también varios familiares ocupados en contagiar sus risas. A los pies  del árbol de navidad los obsequios aún permanecían intactos; fue el año del ansiado triciclo y también, fue el año de la ropa... Veinticinco años después, reflexionó: “para que un niño se sienta feliz basta con regalarle un juguete. En la infancia, la felicidad es tan simple como eso”.
 Repentinamente, apareció en su mente la frase de una película: “…habría pasado toda mi vida tratando de comprender la función que tiene recordar, que no es lo contrario de olvidar, sino más bien su funda. Nosotros no recordamos, podemos reescribir la memoria como reescribimos la Historia. ¿Cómo puede uno recordar la sed?”

De todos modos, esa noche estaba demasiado cansada como para develar el enigma. Optó por ir a la cocina, beber lentamente un vaso de agua, guardar las fotos en un cajón y acostarse a dormir.

5 comentarios:

Kapitán rumikel said...

es estupendísimo! vaya que si me gusta la nueva linea, m'encanta. Mi admiración también para la srta. Marili cuyo texto me ha cautivado.

que no pare!

Marilí said...

:) Gracias!
Sì que es preciosa la ilustraciòn, los colores, los personajes: dan ganas de abrazarlos.

mewèll said...

Kapitán, moltes gràcies! me alegro que le guste. Con cosas nuevas nunca se sabe, pero yo estoy contento!

Marilí! gracias a ti por ese regalo. Queremos más ;)

Honey said...

mewèll klimtianado.

Muy onirico,bonito.

Putada despertarse,a veces

Oscar said...

Fantástico texto y fantástico blog.
Volveré a pasar por aquí.
Feliz Año.